A pesar de ser una niñera aplicada, este desconfiado pone cámaras. que dejarán al descubierto que le faltan hombres, pero todo va a salir bien, hay final feliz en esta historia, jaja. Johnny no confía en nadie, ni siquiera en Brooklyn que cada día está presente para todo lo que necesita. Con su vestido rosa y ese tono suave que delata la ausencia de sujetador, como, siempre el café le sirvió. Al quear sola en casa dió rienda suelta a lo que ya es una rutina, tendida en el sillón, empezó a hacer temblar el tapizado. Lo que ignora es que el jefe, está controlando todo!. Por suerte el enojo empieza a desaparecer cuando la empleada empezó a pedir disculpas de rodillas y claro que no está rogando. Ahora, ¿vos pensás que es la única que hace estas cosas en la casa de Johnny?, pues no, hay mas indecorosas en este lugar.