Su ropa no es discreta, sino su forma de divertirse mientras su marido no está. Aislada en su casa, cansada de ser una esposa trofeo, ha dejado de respetar los votos matrimoniales que hace unos años prometió cumplir. Una mujer con tanta sensualidad y esos ojos azules que pueden hacer temblar al primer vistazo merece alguien que sepa apreciarla. Por eso, cada jueves, recibe visitas cuando sola queda en casa. Claro que no es para jugar a las cartas ni una reunión de ollas, ese body, las medias parisinas y tanto tul blanco, son un indicio. Y que decirte se podrías sentir el aroma a perfume que de su cuerpo emana. Aunque algunas, haciendo uso del poder de las transparencias, traspasan los límites.