Es tan preciosa que no puede evitar mirarla todo el tiempo, a veces a escondidas, hasta que el insistidor consigue el premio. Serena llega agotada del trabajo, cansada se tira al sillón quedando al poco tiempo tan dormida que al despertar encuentra al joven inspirado mirando sus hermosos pechos y esa corta falda que luce las piernas de una forma espectacular.
Un poco se asusta, lo reta, aunque tiempo después, pensando lo sucedido, se siente halagada por ser inspiración del deseo. El segundo de los momentos se genera cuando fue en busca de unas bragas a la habitación pero nada puede hacer pues la escucha llegar y se esconde tras el ropero.
Y si, es descubierto donde no tiene mas opciones que confesar cuanto le gusta obteniendo como respuesta una sonrisa orgullosa de esta chica que no solo afloja, en segundos está sin ropa permitiendo que la toque lista para dejarlo gozar en su interior.