Menuda sorpresa, pides un servicio de limpieza a la casa y te mandan una de esas sirvientas encalzadas con curvas que te dejan los ojojs como partido de ping pong. Crecen las amateurs y sus producciones, hoy aparece esta belleza, labios gruesos y un cameltoe que avisa ser abrigada. Sacarle la mirada de encima es uno de esos desafíos que entran en la categoría de misión imposible. Cada inclinada es un debate ético, la larga coleta rubia que señala y no tapa. Para colmo, una camiseta ajustada no deja espacio para la imaginación. Y de repente pasa, se arrodilló, delante, como enviando una señal. Hay algunas cama adentro, creo, que se encariñan con el matrimonio, jaja.