Catalina, así se llama, con su mirada suave, no seduce, enciende llamas, la falda se agita, asoman bragas, encantos tímidos a punto de sacar el máximo provecho. Se irá quitando ropa, de a poco, mostrando el cola less, guiñando en seguridad un ojo. Aparecerá el bronceado, ese que la playa y el sol estamparon en su piel. Un triángulo seductor, a la espera de su semental. Aceite hará brillar la piel, excitación reflejada en pezones que se levantan en señal de amor. Todo listo, hay rigidez, empieza el show. Recuerdo otro encuentro donde todo estalla, Veronica es la que viene y también, termina rebalsando.