Claro que las astronautas tienen deseos sexuales, miremos como esta morocha se quita las ganas con improvisado semental. Vaya a saber uno en que año empieza esta historia, cuestión que Jewels Jade está cachonda. Habla con Jordan, la computadora de abordo, mientras intenta calmarse con dedos ese clítoris fuera de órbita. Cuando de repente un holograma se convierte en real. Sin preámbulo de nada se le acomodó en la rosada dando el placer que una astronauta merece. Sin importar si es real o no se la metió en la boca para luego hacer temblar la nave espacial.