El jefe los mando a buscar papepeles y estos deciden tener sexo laboral, esa falda roja, la que se pega y dibuja curvas, va a caer a los tobillos. Via libre, no hay cámaras en la oficina del mandamas, una caja, con ciertos elementos no laborales inspirarán el comienzo de una historia que no es amor. Dulces pechos blancos reclaman salir a respirar, la boca se llena de saliva y el deseo crece bajo el pantalón de Ulan. Aria no querrá esperar a que lo piense, se adueña de un bocado sosteniendo a dos manos lo que será mas intenso. Aunque siempre fue una chica caliente, mirala cuando la encontraron con los dedos incrustados.