Dos ofertas por una mesa de pool, la rubia de caderas enormes ofrece un negoción, una mayor cantidad y ella. A veces no podemos competir, ni con billetera ni con palabras, cuando el perfume de mujer aparece, las chances de perder aumentan. Es lo que sucede cuando Charles, que creía tener el trato cerrado, la ve entrar con su ceñido vestido. Y no solo eso, aumentando su propuesta, mejor dicho, destruyéndola. Por suerte el vendedor se apiada y como consuelo lo dejará mirar como se "Consuma este negoción". No se que tendrán esto de empujar bolas a las troneras, pero siempre, siempre juegan con falda.