Siempre pide comida a domicilio, envíos y cosas que ni siquiera necesita, claro que hay una explicación, está a la espera, si el repartidor es guapo y confiado, hará su movimiento. Siempre lista para la ocasión, esta vez con el vestido amarillo, ese que huele a primavera y que su escote revela que hay con que jugar. La puerta suena, ella se mueve sabiendo lo que puede pasar, él, solo vio una cosa, la parte superior de esos pechos que asoman como queriendo salir a tomar aire. No es extraño que lo inviten a pasar, ya le había sucedido, pero jamás algo parecido a lo que se está por ver...