En la universidad pasan todo tipo de historias, de esas que quedan en el baño o en la sale de clases. El profesor Sins está harto de los comportamientos de Lizz, que camina por los pasillos como la reina y se opone en todas sus clases, pero hoy lo fastidió...
... Una discusión, pero suena la campana, ella cree haberse salvado, pero mientras las compañeras huyen, ella queda atrapada. La hizo inclinar en el escritorio para darle unas nalgadas que en poco terminan tras un cruce de palabras. El uniforme de estudios abrió la vista a los encantos perfectos de la juventud rebosante reclamando pedir perdón. Y él siempre acepta este tipo de disculpas...
Luego de esto, decidió entrar al equipo de porristas, pero allí no le fue bien con los chicos, tiene que arreglárselas sola, hasta que por fin llega ayuda.