Ese hilo dental no es para quedarse mirando y nada mas...
... y lo que ve lo deja sin palabras. En la terraza, Sophia toma el sol, su bikini rojo (esa es la definición de los fashionistas) apenas cubriendo lo necesario. No es por educación que se presenta, sino por pura curiosidad. Quiere ver esa belleza de cerca. La conversación comienza ligera, hasta que Sophia, simpática y confiada, le pide ayuda con el bronceador. Y, bueno, ya sabes cómo funciona esto. Las manos en el lugar correcto, y pronto el ambiente se calienta mucho más de lo que cualquiera esperaba.
El bronceado al sol no es solo una cuestión estética. En la antigua Roma, las mujeres de la élite solían tomar baños de sol para mantener su piel lo más clara posible, ya que se asociaba con estatus. Hoy, claro, un buen bronceado es símbolo de diversión y descanso.
Así son las jóvenes, siempre listas para los nuevos vecinos, mira a esta otra que le llevó un obsequio al nuevo del vecindario.