El vestido blanco decía “soy una dama”, pero sus ojos gritaban todo lo contrario. Hoy venía él, el que siempre la tuvo en vilo, y no pensaba dejar pasar la oportunidad. Se acomodó el cabello, relató los deseos de saber si es cierto que traerá ese paquete enorme para ella. En cuanto invita a pasar a Jonathan pidió pista con una mano inquieta inspeccionando el envío. Upps, es cierto, se le hizo agua la boca, piernas se aflojaron y de rodillas cayó. Pero no en desmayo, es momento de ver en vivo y en directo eso que tanto esperó. Ahora, no se porque recordé a Cory con el chico de la mudanza, será por el paquete.