No debió fingir con estas dos enfermeras, saben como darle la lección de su vida para que acabe la mentira. Reagan y Alura se dieron cuenta que es un gran simulador, por eso no le creen cuando dice estar adolorido. De un tirón le sacan las sábanas para meter un termómetro en su trasero mientras le pene no descansa de una erección. Es cuando deciden demostrarle que está bien sano y que mejor que un buen trío. La rubia jala, la otra chupa y comienza a quitarse parte del uniforme. Luego Alura saca descomunales tetas y toda la actuación termina, se prendió a la joda y nada le duele. Claro que para esta altura la tiene tan dura que las mujeres deciden continuar.