Fue despedida del trabajo injustamente, está enojada, furiosa, tensa como paisano en la ciudad, necesita descargar de adrenalina, para eso nada mejor que un desahogo sexual. Charlotte Sins por suerte tiene a Robby para que la escuche quejarse y despotricar con su ex-jefe. Además es muy atento pues le ofrece saltar, cabalgar y jugar con su perno hasta que se calme. Gracias a hombres como estos, en acciones tan desinteresadas, sin dudas héroes anónimos, siempre encontramos mujeres sonriendo por las calles.