Es infiel, porque su novio la quiere tanto que le hace el amor, pero ella necesita encuentros fuertes de esos que la hacen mojarse hasta rebalzar. Para Nathan, Aiden es una chica de porcelana a la que hay que tratar con dulzura, delicadeza, olvidando de preguntarle o ver las señales de como le gusta. Hoy, tiene que ir a la casa de un amigo a buscar unas cosas, pero a poc de llegar, la puerta se abre. Es justamente su novia, con un sobretodo escondiendo verdades absolutas, evidencias inapelables. Pero su ardua defensa, lanzar la verdad, le abrirá los ojos a este hombre que comprende, que él es también culpable. No sabemos si es reconciliación, pero si tendrá la intensidad sexual que tanto anhelaba.