Cayó en la trampa, la vio, su prima estudiando en taga, la escusa, dejé la ropa lavando, pero ya sabemos que es lo que está buscando. Es que no hay que ser un genio para darse cuenta determinadas señales, como dejar la puerta abierta y sentir el aroma a perfume. Esos ojos celestes que parecen cámaras del paraiso virginal, en realidad son, la peurta al pecado. Bajo el blanco tul hay un rosado intenso, calvo, suave, listo para que esos dedos jueguen en sus resbalosos pliegues. Grabado a modo pov para que veas como no deja que una gota escape de su boca.