A veces hay que explicar bien cual es el motivo, pero joder, quien se iba a imaginar que iba a hacer eso con la banana. Pero vayamos al fondo de la historia cuando la rubia recostada en la cama apabullaba con esos shorts a rayas mostrando donde culminan sus largas piernas. Es allí cuando le entrega la fruta, a la que miraba como si fuera algo extraño. Cuestión que se la dejó, pero tres minutos mas tarde, al regreso, vino a ver si estuvo sabrosa. Y la sorpresa es mucha, esa mujer ya la tenía enfundada incrustada donde menos pensaba. Por suerte, él sabe de esas cosas...