Esposa de un millonario, organiza eventos con famosos, un mujeriego se cruza en su camino, de esos que no les importa que sean señoras casadas. El rumor que es un seductor le llegó a Samantha, quien conociéndose, eligió el body, ese que por detrás deleita y por delante ajusta. No le habían mentido, las insinuaciones no tardaron en llegar, y ella misma dio la señal cuando él propuesto. No dijo tengo marido, no dijo soy casada, ni siuqiera aléjate, solo preguntó ¿y mi marido?. La respuesta fue rotundo y convincente, no se tiene que enterar. Pero no salió bien, el marido se enteró, se divorció y se hizo masajista.