El taladro se enciende, la jefa con sus pezones marcados y los pechos tambaleando consiguieron que el holgazán se mueva un poco. Ja, que me gustaría tener una mujer con este espíritu, desafiar al obrero a que ella podía hacer mejor su trabajo. Poco a poco el sudor hace traslucir el blanco de la camiseta como hacen despertar lo que Marcus esconde bajo el pantalón. Sin dudas lo hizo mejor y ahora tiene derecho a pedir que saque el taladro y le demuestre que sabe hacer. Esto demuestra que no existen malos empleados sino jefes inoperantes y esta es el mejor ejemplo de como sacar jugo a la mano de obra.