Puede que sea difícil estar bajo la supervisión de mujeres mandonas, muchos renunciarían, otros, como este empleado, han encontrado el equilibrio, podríamos decir, perfecto. Una vez mas, citado a la oficina, allí lo espera, con su estirpe de jefa y esa falda que presiona las caderas. El ambiente se pone tenso de inmediato, parece no estar contenta, infla tanto el pecho que necesita desprender dos botones de la camisa. El sujetador asoman, Xander comprende, que hay una salida a su mal desempeño. Sin embargo, esta mujer no siempre trabajó en este lugar, antes era bibliotecaria.