Jenna Starr no sabe porque no le duran las criadas, para colmo, desde la agencia le avisan que no tienen disponibilidad. Decide meterse dentro del uniforme para restablecer el orden y la limpieza de su dulce hogar. Cuestión que el delantal le queda algo corto, tanto como para dejar prodigioso trasero fuera de abrigo. Cuando Jason la ve, de rodillas y con tanga desacomodada dejando papos afuera, no resistió. Se hundió a lamer con todas las ganas, ella está indignada pero a la vez esa lengua resulta genial. Igualmente interrumpió el momento y tras retarlo confesó que las mujeres se van culpa de él. Rápida pensando le ofreció un trato, sexo semanal a cambio de que él se encargue de la limpieza.