Atascada en un corte por obras no pondrá de mal humor a esta milf, uno de esos operarios parece ser el hombre justo para una tarde a full con enorme martillo. Miradas intensas de esos ojos azules y remolones pechos estirando ceñida pupera serán irresistibles e infalibles. No solo lo subió al auto, directo a la casa donde mismo y arrumados desembocaron entre las jugosas piernas de esta rubia atrevida. En poco los temblores comienzan y no del rotomarillo, si no de este implacable cabbalero experto derrumbando paredes. Pero este monumento no será fácil de tirar abajo, será cuestión de meterle unas horas extras a la jornada de hoy.