A veces tiramos intentos por seducir y ni siquiera se dan cuenta, pero cuando nos toca una mujer perspicaz, todo cambia. Ike no es precisamente un seductor, ni agraciado en la pinta, ni siquiera sabe escribir un poema. Pero será la herramienta que usará para intentar seducir a Alana, una rubia que se da cuenta de todo con mucha agudeza. En poco descifra las intenciones del rechazado galán que al parecer no quería hacerle solo un regalo. Es que la vida le ha dado experiencia, sabe cuando alguien la quiere follar y no siempre dice que si, pero hoy dijo que si!... Nada que ver con lo que le pasó a Jasmine que le fueron infiel y el culpable de infidelidad aceptó la revancha.