A veces ignorar a una chica cuesta, tal vez la amistad, pero cuando se puso cariñosa y provocadora, nada pudo frenar el momento. Mick ha viajado, un viejo amigo ya con su familia formada, pero hay alguien mas en la casa, Kendra, retoño del matrimonio ya es toda una mujer. Rubia, esbelta y con un par de tetas que estremecen a primera vista. Incrédulo mira como cambió, un monumento sensual al lelgar con su traje de baño blanco aun goteando. Así comienza esto que llamará al deseo, cuando el vestido caiga, cuando los piercing brillen, cuando sienta esos firmes pechos en sus manos. Tiempo mas tarde, comenzó a trabajar con un jefe, uno de esos que le excitan.