Hace tiempo no se ven, pero los entimientos calientes no desaparecen, un polvo de esos que hay que ponerse vestido para hacerlos mas interesantes. La rubia estaba ansiosa, preparada, abajo del vestido, nada, sabía que él tendría los mismos recuerdos. En la cama esperaba, sabiendo que vendría, piernas abiertas, unos vellos rubios a la vista y los dedos ya húmedos. Ella mira como cae de nuevo, entre sus labios vaginales, como era antes, como sería mientras estuviera en casa. Así son estos momentos de distancia, el tiempo pasa y esperan cachondas volver a verlos.