De repente sintió el cuerpo candente, una pausa para ver el vídeo y tocarse siendo interrumpida por el comprensivo jefe. No sabe porque, algo dentro suyo pide amor propio de una forma imperativa, casi sin poder manejar los impulsos pone un vídeo y comienza. Desprende elegante camisa tocándose, abre piernas donde no mezquina dedos. Concentrada en el recreo no escucha llegar al patrón quien le recimina lo que hace en lugar de hacer las cosas bien. No puedo trabajar si no me descargo afirma la guapa empleada que encuentra en el hombre la comprensión y una ayuda extra laboral.