Una visita a un universitario accidentado (se lastimó las manos) se convierte en un acto de empatía total al ayudarlo con necesidades que no puede solucionar solo. Luego de unos días de inasistencias, los compañeros de Ricky le escribieron frases para alentarlo. Dana, la profesora, será la mensajera. Con su rodete transmietiendo seriedad, la camisa blanca y esa falda púdica formal, se presentará en el domicilio. Tendido en la cama, con lso brazos inmovilizados, verá esos lindos mensajes. Y conversaron, palabras parecen ayudar, pero cuando le pregunta como la está pasando, dice la verdad, literal. Ni siquiera puedo masturbarme lanza el joven dejando atónita a esta mujer que está a punto de poner a prueba su empatía...