En toda universidad hay códigos de vestimentas, desafiarlos cuesta, la sala de sanciones es el lugar donde las atrevidas deben comprender que no pueden venir con esas miinifaldas tan cortas. Hoy una de esas situaciones que se sale del común cuando la estudiante comienza a sacudir las hormonas de quien la debe controlar. A pesar de esa estirpe de mujer respetable y seria, tiene una debilidad, que la rebelde conoce. Mientras escribe en el pizarrón empezará una serie de movimientos en los que el sol alumbrará donde no podía. Tentación de esta señora que comprende los gestos, nalgadas como inicio de un proceso no contemplado en el estatuto estudiantil. No obstante, antes de todo esto, hizo una carrera como sexy periodista y tenía grandes reportajes.