Musas o fantasmas, nadie sabe quienes son, artistas, escritores las necesitan, a veces llegan en formas inesperadas que no sabes si estás alucinando o son reales. De punta en blanco, en un tul transparente, así de la nada, aparece esta pelirroja. Un arma de doble filo, seducción y a la vez carretillas de ideas listas para ser volcadas en textos que pueden ser todo un éxito. Sin embargo, el aroma femenino, caricias certeras y un desafío caliente, lo llevarán a querer sentir esa suave lengua rodeando su sensibilidad. Creer o reventar, sin embargo, hay oficinas donde el escritor es distraido por musas atrevidas.