Algunas esperan, otras salen a uscarlo, esta ciclista con falda está de suerte, Jordi la vio, de alguna manera dio con el hombre indicado. Es que el mundo no está hecho para cobardes y Angie lo sabe, un juguete en el asiento y nalgas asomando son la carnada perfecta. En nada alguien mordió el anzuelo, emocionado no le pregunta a tu casa o a la mia. Allí, junto al viejo puente, ese que usan para grafitis, ese por solo osados pasan. Sin pudores ni presentaciones, ni sus nombres saben, algo que sucede pero que imaginarlo es lo imposible.