Cuanto tiempo mas hay que estar de luto, viudas cachondas trae a Alena, una mujer que necesita volver a sentir que es una mujer. A un año de la desaparición de su marido, sucede algo que la conmueve a modo exagerado. Unas flores por parte de Jessy estimulan de manera apabullante su sistema hormonal. Es hora de romper el luto, aunque tal vez tendría que haber elegido a otro, pero eso poco le importa a esta señora de hogar. El vestido lila será la herramienta para atraerlo, claro, sacando a la luz ciertos ejemplos de que aun, es toda una diva. Adrenalina va a fluir, a espaldas del mundo que los rodea, al punto tal que hay tanta calentura, que ni a la habitación van a llegar. De algún modo recorde a la curiosa niñera que quería ve al jefe en la ducha.