Una de otras vivencias de amateur que te dejan con la boca abierta y te paran mas que el corazón. En el dormitorio, donde su silencio lo deja hacer lo que quiera, intenta cubrir la falta de chicas en su vida cuando de repente la puerta se abre. Una despampanante rubia con su falda a tablitas y vestida toda de blanco, parece que vino a cambiarle la falta de inspiración. Agachada, delante de sus ojos, le regala el mejor panorama que estas situaciones se pueda tener. Hasta se dibujan esos pétalos rosados, elixir para después, pero no pudo esperar. Cla, ella tampoco, es mas buena que el pan. Y si, como culparlo, es que cuando hay un descuido no ponemos sensibles.