Vino a discutir pero al final, esta vecina y su traje de baño rojo, parece querer hacer un tratado de paz. Tiene razón Angela, se compró flor de casa y no tiene mejor suerte que un vecino quilombero. Hay que ir a quejarse y ni lo duda, pero lo inesperado sucede, ese hombre es un invite al pecado. Se dejó llevar, aceptó pasar, y cuando quiso darse cuenta, por detrás la sujetaba, Ella rogando que la desnude, frotando caderas contra este señor que bien sabe jugar con sus pechos. Y el resto, convivencia cevinal, a su forma claro, donde en este caso, nadie se quejará si los ruidos molestos son de sentidos gemidos. Será tal vez el traje de baño, mirala en unas vacaciones de verano.